Translate

lunes, 30 de enero de 2012

¿Qué es el eneagrama?

-      Antecedentes

El eneagrama es una tipología de la personalidad que mezcla elementos de la mística oriental con la psicología occidental. Procede de un modelo de interpretación muy antiguo del mundo y de los hombres, cuyos orígenes –inciertos- podrían remontarse a los caldeos (habitantes de Caldea, antigua región de Asia). A través de los siglos, fue recogido y transmitido de forma oral por los maestros sufíes (sufismo = rama mística del Islam). A principios del siglo XX, el maestro espiritual Gurdjieff lo introdujo en occidente. Pero no es hasta 1.960 en que el boliviano Oscar Ichazo nos trasmite el conocimiento del Eneagrama tal como lo hemos recibido hoy. A sus cursos asistieron algunos años después, Claudio Naranjo, Robert Ochs y Helen Palmer, entre los más conocidos, los cuales continuaron con su estudio y difusión por Europa y Estados Unidos. En 1.984, apareció publicado el primer libro “El eneagrama: un viaje de autodescubrimiento” y, a partir de esa fecha, se fue haciendo asequible a un público cada vez mayor.

-      Características básicas

El símbolo del eneagrama (del griego “ennea” = 9 y “grammos” = figura) es una figura geométrica que representa los nueve tipos de personalidad fundamentales de la naturaleza humana y sus interrelaciones.  Se usan números para designar los caracteres porque los números tienen un significado neutro, a diferencia de las “etiquetas” empleadas en otros sistemas de clasificación de las personas. Ningún tipo es mejor o peor que otros, son simplemente diferentes, con sus ventajas y desventajas, aunque algunos pueden preferirse a otros en el contexto de una determinada cultura o grupo. Tampoco un número más grande es mejor que otro inferior: no es mejor, por ejemplo, ser un nueve que un tres por el mero hecho de que el nueve sea mayor que el tres.

Cada tipo posee unas “virtudes” y unos “defectos”. Es decir, unas fuerzas que le impulsan hacia arriba, hacia el crecimiento y el desarrollo personal, y otras que le impulsan hacia abajo, hacia comportamientos más conflictivos. Del equilibrio entre ambos, surgen las diferencias individuales dentro de cada tipología así como el grado de madurez emocional de cada persona. O sea, dentro del mismo carácter o eneatipo podemos estar más “evolucionados” o menos, según que tengamos más desarrolladas unas características u otras de nuestra personalidad.

En próximas entradas de este blog, hablaremos de los diferentes tipos de personalidad según el eneagrama, del 1 al 9.

jueves, 19 de enero de 2012

Comprender la crisis, comprender el mundo en que nos ha tocado vivir

Vivimos momentos de crisis, momentos de extrema dureza sobre todo para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Todos somos conscientes de ello y, sin embargo muchos de nosotros, nos encontramos desorientados, sin saber qué hacer, hacia donde mirar para hallar alguna esperanza, alguna luz al final de ese túnel. Los telediarios nos machacan cada día con la amenaza de nuevos recortes, de nuevos ajustes, otra reforma laboral... Los políticos, los banqueros y los responsables de las grandes instituciones “democráticas”, es decir, aquellos que detentan el poder en el mundo nos dicen que no hay otra salida, y que de no admitirlo, iremos rodando hacia el precipicio. Con todo, la sombra de una recesión de consecuencias todavía peores está ahí acechando, nos dicen. Y, en el mejor de los casos, la creación de empleo todavía tardará: en el 2012 no se notarán grandes cambios en ese sentido, parece.

¿Qué podemos hacer? Sinceramente, no lo sé pero sí creo que un primer paso importante sería hacer un esfuerzo entre todos para ir un poco más allá de los mensajes uniformizantes y conformistas con que nos están bombardeando a diario en la tele y en los periódicos e intentar, considerar otras explicaciones y opciones alternativas aparte de las que nos da la “versión oficial”. Por ejemplo, tal vez tendríamos que revisar si de verdad estamos viviendo en una democracia o si nos hemos convertido más bien en una plutocracia (según la wikipedia, sistema de gobierno en el que el poder lo ostentan quienes poseen las fuentes de riqueza), o si los valores del libre mercado, tal como se practican en la actualidad, son realmente compatibles con otros valores como la justicia social, por ejemplo.

Existe mucha información alternativa que podríamos revisar, que afortunadamente no está censurada y circula libremente por ahí: para tener un punto de vista más amplio acerca de lo que ocurre en el mundo en que vivimos, para intentar ser mejores personas, más conscientes, más responsables, más libres… Bueno, a mí me encanta el cine y, por ello, a los/as que estéis interesados/as me tomo la libertad de recomendaros algunas películas para “hacer boca”:

-      El gran dictador (de Chaplin). Un clásico que no ha perdido actualidad (ver otra entrada anterior de este blog: “inspirarnos en los grandes”)

-      Inside job (C. Fergusson)

-      La doctrina del shock (por cierto, la pasaron en TV 2 la semana pasada) (basada en el libro de Naomi Klein con el mismo título):

-      El capitalismo, una historia de amor (Michael Moore)

-      Margin call (J. C. Chandor)

-      Sicko (Michael Moore)

Y también, algún blog como:

-      Ganas de escribir à http://www.juantorreslopez.com/

-      El periscopio à http://rosamariaartal.com/

sábado, 14 de enero de 2012

Controlar los celos

Los celos patológicos (inmotivados, obsesivos) pueden destruir una relación. La persona celosa tiene pensamientos intrusivos que no se puede quitar de la cabeza y para calmar su ansiedad recurre, a menudo, a conductas de control de su pareja (por ejemplo, inspeccionar su móvil o formularle preguntas recurrentes acerca de con quién ha estado, etc.) y/o intenta restringir su libertad de diversas maneras (broncas, manipulaciones, etc.)
Si te identificas como persona celosa o insegura en las relaciones afectivas, te sugiero que:
-       Diferencies tus sentimientos de celos de los comportamientos celosos. Es decir, tienes un sentimiento dentro de ti, pero puedes elegir actuar de acuerdo con él o no: no tienes que obedecer necesariamente a lo que éste te impulsa a hacer (conductas de control, manipulaciones, etc.). Puedes controlar esto si te lo propones.
-       Evita broncas y comentarios agresivos del tipo “¿por qué le hablaste a aquel chico/a?”, etc. En lugar de eso, expresa tus sentimientos de inseguridad, pide apoyo emocional a tu pareja, etc.
-       Sustituye tus conductas de control por estrategias para aumentar las interacciones positivas con tu pareja. Por ejemplo, planifica una salida de fin de semana o una cena romántica con ella/él o hazle un regalito inesperado.
-       Céntrate en lo que sucede, no en lo que crees que está sucediendo. No dejes que tu imaginación te haga confundir la realidad con la fantasía. Tus pensamientos no son la realidad, sino tan sólo “hipótesis” sobre esa realidad.
-       Revisa tus creencias y expectativas poco realistas acerca de las relaciones afectivas. Por ejemplo, acerca de que relaciones anteriores que tu pareja tuvo pueden constituir una amenaza para ti; o de que tu pareja nunca debería sentirse atraída por nadie más que tú; o de que tienes poco para ofrecer y que nadie querrá de verdad estar contigo.
-       Cuando tengas pensamientos relacionados con los celos, párate, respira profundamente, y pregúntate qué evidencia tienes de tus sospechas, o de qué otra manera podrías interpretar la situación (por ejemplo, tal vez tu pareja no quiere tener relaciones sexuales contigo en un momento dado porque está cansada/o y no porque ya no te quiera). Y cambia tus pensamientos distorsionados por otros más realistas. Por ejemplo, dite a ti mismo/a que eres una persona valiosa con quien tu pareja ha escogido estar, en lugar de “no valgo suficiente para que mi pareja me quiera”.
-       Acepta que no puedes tener la seguridad total en una relación afectiva, que nunca puedes estar totalmente seguro/a de que tu pareja no te rechazará, etc. Pero si espías, acusas, agobias y promueves discusiones puedes provocar lo que más temes (= profecía de autocumplimiento)

domingo, 8 de enero de 2012

Buscar empleo: ¿misión imposible?

Sí es difícil, muy difícil en estos momentos. Todos lo sabemos. Y por si fuera poco encabezamos uno de los índices más elevados de paro de Europa. Así lo ven estos “humoristas” (¿o deberíamos llamarlos “visionarios”?):

Bueno, evidentemente no tengo varitas mágicas –ya me gustaría, ya- pero intentaré contribuir con algunas ayuditas (informaciones, sugerencias…) que espero que os sirvan. De momento, os doy la dirección de algunos portales especializados en la búsqueda de empleo:
-       http://www.monster.es
-       http://turijobs.com
Y si queréis buscar en el extranjero:
-       http://europeos.es
Si alguien quiere añadir más información, será bienvenida

lunes, 2 de enero de 2012

Si no te trata bien, no le llames más

El abandono figura entre nuestros miedos más profundos. Un bebé abandonado está condenado a morir y parece ser que, en cierta medida, ese miedo permanece en nosotros a lo largo de toda nuestra vida. En algunas personas, y por razones que ahora no analizaré, este miedo está especialmente arraigado y les dificulta romper con relaciones tóxicas, que les quitan energía y les dejan la autoestima seriamente dañada, incurriendo en repetidos abusos, manipulaciones y faltas de respeto. Esas personas, a menudo se dejan seducir por la fantasía de “lo que podría ser” (“si consigo que me quiera, si le ayudo a superar sus problemas, etc.) más que por la realidad de “lo que es”, o por una fantasía idealizada del otro/a o del amor romántico.

Pero, ir detrás de alguien que no nos quiere o respeta, no puede estar con nosotros y/o nos hace daño, no resulta positivo. Básicamente porque aunque puede que experimentemos una subida de adrenalina y/o de autoestima temporales, tarde o temprano (y, tal vez, demasiado tarde) se repetirán los malos tratos, el abandono o la conducta conflictiva del otro/a porque el problema no está resuelto. Y el dolor y la humillación que sentiremos serán cada vez mayores entrando en un círculo vicioso del que cada vez nos resultará más y más difícil salir. Algunos lo llaman el “fenómeno de la mariposa en la llama”: la persona aunque la rechazan, ruega constantemente que la acepten otra vez y busca la manera de volver a integrarse en la vida del otro/a, haciéndose cada vez más daño como la mariposa que atraída por una llama se quema repetidamente las alas, o como el drogadicto que no puede apartarse de la droga.

Conviene que nos demos cuenta de que no podemos hacer que alguien sienta lo que no siente, o que cambie aquello que no quiere o no puede cambiar. Por tanto, si no te trata bien: exígele respetar tus derechos, y si no lo consigues, corta totalmente el vínculo con esa persona y no le/la llames más. Si te sientes arrastrada/o por la compulsiva necesidad de verle/la o de llamarle/la, el truco está en sentir tus emociones pero no dejar que gobiernen tus actos, es decir, aceptar lo que sientes pero evitando actuar según te dictan tus impulsos. Ello requiere una gran dosis de disciplina y contención, pero se puede hacer. Si no te ves capaz, busca ayuda de un profesional, elabora una lista de amigos o personas a quienes puedas llamar en momentos críticos, procura estar ocupada/o en actividades que puedan atraer tu interés, etc.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Las diferentes maneras de entender el ocio

A menudo, tendemos a:    a) sobrevalorar la actividad utilitaria del ocio, de manera que si no estamos haciendo algo “útil” sentimos que estamos perdiendo el tiempo,     b) despilfarrarlo en actividades superficiales (ocio pasivo o de evasión) que no sólo no aportan nada significativo a nuestras vidas sino que más bien las empobrecen como, por ejemplo, atiborrarnos de tele o de comida o un exceso de tiempo dedicado a dormir o a participar en actos o rituales de puro compromiso social,       c) volcarnos en un ocio demasiado consumista, en un intento de “comprar” la felicidad (artificial) que nos venden los múltiples reclamos publicitarios de nuestra sociedad.
Estoy totalmente de acuerdo a este respecto con Ramón Rosal, autor del libro “Qué nos humaniza, qué nos deshumaniza” en su reivindicación de un ocio “humanizador”, focalizado en educar la propia personalidad, en pensar, amar, crear, cultivar relaciones interpersonales profundas, que nos haga (re)descubrir las cosas importantes de la vida, recuperar la vitalidad perdida en el quehacer cotidiano, reavivar la ilusión de vivir, conectarnos con lo bueno, lo bello y lo justo, ayudarnos a formular las grandes preguntas de la vida, conocer las obras valiosas de otros seres humanos, etc. y, en suma, a hacernos más humanos y más felices.
Y, hablando de ocio de calidad, una recomendación muy especial para estos días: “The artist”, una película muda (textos escritos) pero con una sorprendente banda sonora y un magnífico trabajo de los actores que, en mi opinión, logra transmitir un mensaje mucho más profundo y emotivo que muchas otras películas habladas y con todo tipo de efectos especiales. Toda una lección de cine y una evidencia clara de que lo más importante no es el “medio” sino el “mensaje”, de que con poco (sin apenas diálogos, en este caso, y en blanco y negro) se puede hacer mucho y, a veces, con mucho (grandes medios tecnológicos pero pobre contenido) se puede hacer muy poco.

martes, 20 de diciembre de 2011

Tengo un problema porque tengo -o tuve- un problema

O “¿qué problema tengo para tener ese (otro) problema?” Es una explicación que a menudo buscamos para intentar resolver un conflicto interior o una conducta disfuncional y que, de esta manera, atribuimos unas veces a una característica negativa de nuestra personalidad y otras a unas circunstancias externas desafortunadas o a un pasado que nos marcó.

Ejemplo 1: “Me cuesta confiar porque soy una persona insegura (o tengo poca autoestima)”

Ejemplo 2: “He cometido muchos errores porque soy muy impulsivo/a”

Ejemplo 3: “Bebo demasiado porque mi pareja no me comprende (o porque tengo problemas en el trabajo)”

Ejemplo 4: “Me cuesta relacionarme porque, de pequeño, sufrí malos tratos”

Esas “respuestas” o atribuciones de causa-efecto nos pueden producir un alivio de nuestro malestar, aunque sólo sea temporal (explicar y poner nombre a las cosas nos da una sensación de control) pero …    a) Si bien, en algunos casos, nos pueden ayudar a buscar una solución, no son “la solución” al problema à entender cómo hemos llegado hasta donde nos encontramos no necesariamente nos llevará a cambiar la situación en el presente,      b) Podemos utilizarlas inconscientemente como una justificación para no responsabilizarnos de nuestra conducta y no cambiar nada,     c) Podemos alimentar la fantasía de que una comprensión de las causas “reales” del problema, nos evitará el esfuerzo que todo cambio exige, y/o que la “varita mágica” del terapeuta (o el “insight”, etc.) hará el trabajo por nosotros,      d) Un por qué siempre lleva a otro por qué y así podemos entrar en una cadena sin fin y pasar años haciendo terapia,       e) Las causas reales de las conductas suelen ser muy complejas y difíciles de determinar con exactitud, intervienen muchas variables incluso en los comportamientos más sencillos y es muy improbable que lleguemos a conocerlas todas,     f) Aunque muchas conductas tengan su origen en el pasado, a menudo se mantienen en el presente por motivos diferentes al original.

La alternativa a buscar la causa, el “por qué”, consiste en pasar de:  1) una orientación al problema (“¿por qué…?” lo cual, en el mejor de los casos, sólo unos llevará a una comprensión puramente intelectual) a una orientación a la solución (“¿cómo puedo /qué puedo hacer para superar ese problema?” lo cual sí nos llevará a hacer algo diferente, a acciones concretas para promover un cambio),    2) un enfoque centrado en el pasado a un enfoque centrado en el presente (a través del presente, además. si lo observo en profundidad, aflorará también el pasado en la medida de lo necesario para entender lo que haya que entender, es decir lo esencial)

domingo, 11 de diciembre de 2011

¿Necesito realmente ayuda psicológica?

¿O lo que me pasa es una tontería, lo puedo solucionar de otra manera, etc.? Es una pregunta que muchas personas se formulan antes de decidir si consultan o no a un/a psicólogo/a. En mi opinión, muy probablemente necesitas ayuda psicológica (o, al menos, te puedes beneficiar mucho de ella) si:
1)       Crees padecer algún trastorno psicológico concreto como, por ejemplo, crisis de ansiedad, agorafobia, depresión, hipocondría, obsesiones, fobias, etc.
2)       Sientes un malestar emocional o psicológico que te desborda y/o que te obstaculiza conseguir metas importantes en algunas áreas de tu vida, como por ejemplo, en el terreno laboral, afectivo, etc. O te impide tener paz interior y armonía.
3)       Sufres algún tipo de adicción
4)       Llevas tiempo intentando solucionar un problema (emocional, psicológico, afectivo, de comunicación con el entorno, etc.) y, hasta ahora, no lo has conseguido o lo has conseguido de forma insatisfactoria.
5)       Aunque no crees que tengas un trastorno psicológico, te encuentras desorientado/a, confuso/a o/y insatisfecho/a con tu vida actual y crees que te vendría bien un poco de orientación o guía para ayudarte a efectuar algunos cambios.
6)       Un profesional médico, psiquiatra, asistente social, etc. te ha aconsejado visitar a un psicólogo.
7)       Las personas de tu entorno más próximo, a las que quieres y respetas, te han aconsejado repetidas veces consultar a un profesional y, aunque tú no lo tengas del todo claro, reconoces que podría serte útil.
8)       Estás tomando psicofármacos para algún problema concreto, pero no estás del todo satisfecho/a con los resultados, los progresos se han estancado o/y te gustaría probar otros tipos de ayuda (por ejemplo, complementar la medicación con una psicoterapia)

sábado, 10 de diciembre de 2011

Inspirarnos en los grandes

  Aprender de aquellos que dieron (o dan) ejemplo, subirnos a los hombros de esos “gigantes” y vislumbrar el horizonte que hay más allá del espacio limitado que habitamos, saber de hombres y mujeres que lucharon –algunos duramente- en diferentes campos y momentos de la historia para que todos tuviéramos una vida más digna y fuéramos un poquito más humanos, escuchar sus valiosos mensajes, sentir y emocionarnos con ellos a través de los testimonios que nos han dejado en sus libros, en sus películas, en sus canciones, en sus obras, etc. aparte de ser una excelente manera de crecer y enriquecernos como personas, puede constituir también un antidepresivo natural más potente que el Prozac y otros sucedáneos.

  Podría, a modo de ejemplo –y podríais vosotros/as - citar muchos personajes, aportaciones valiosas desde la literatura, el arte, la psicología, la ciencia, la política, etc. pero… hoy un amigo me ha recordado algo muy especial: el discurso de Chaplin en la película “El gran dictador”, un discurso lleno de esperanza y que, pese al paso de los años –más de 70-, sigue conservando toda su frescura y vigencia, y quiero compartirlo con todos vosotros/as. Para los muchos/as que ya habéis visto la película, espero que os vuelva a emocionar, tanto o más que la primera vez, como me ha ocurrido a mí. Y para los que no hayáis visto la película todavía… dejaros sorprender por favor e impregnar de su profunda humanidad.


lunes, 5 de diciembre de 2011

Profecías autorrealizadas

Una profecía autorrealizada es una predicción que, una vez formulada, es en sí misma la causa de que se haga realidad. O dicho en otras palabras es una definición falsa o deformada de una situación pero que promueve un comportamiento que la vuelve verdadera.
Ejemplo 1: Una persona tímida “predice” que si acude a una cena a la que le han invitado no despertará interés alguno o, incluso, le rechazarán porque le verán soso, aburrido y poco atractivo. Al acudir a la cena, con estas expectativas acentúa su timidez y se muestra poco hablador, rehúye el contacto e intenta pasar desapercibido. Es decir, se comporta “como si” su presencia fuera realmente poco grata para los demás. Como consecuencia de ello, los demás tampoco se acercan mucho a él (y si alguien lo intenta, él piensa que simplemente están intentando ser amables y se muestra desconfiado y reservado). De esta manera, ve confirmadas sus propias predicciones.
Ejemplo 2: Un estudiante piensa que, por más que se esfuerce, no va a ser capaz de aprobar estadística porque las mates se le dan muy mal. A consecuencia de ello, descuida el estudio de esta asignatura (en lugar de dedicarle más esfuerzo) y suspende.
Es un círculo vicioso que se alimenta a sí mismo. Una vez confirmada la predicción, uno queda atrapado en su propia trampa. La opción alternativa sería COMPORTARSE “COMO SI” fuera verdad justamente lo contrario. De esa manera, en el primer ejemplo la persona tímida se comportaría “como si” a los demás les agradara mucho su compañía, o sea se mostraría más relajado y más próximo a los demás. Y el estudiante inseguro “como si” fuera totalmente capaz de aprobar la asignatura, con lo cual estudiaría más y estaría más tranquilo y concentrado el día del examen. No estamos hablando de creer ingenuamente que podemos conseguir las cosas sólo con desearlas, pero sí que si uno cree que algo es posible moviliza fuerzas que le llevan en aquella dirección aumentando la probabilidad de un resultado positivo, y lo contrario si cree que no podrá.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Los ingredientes de la felicidad duradera en Aristóteles

Para Aristóteles, filósofo griego nacido en el año 384 a.C., la felicidad duradera o eudaimonia, consistiría en una mezcla de los siguientes “ingredientes”:     1) El equilibrio entre el exceso y el defecto, es decir, la moderación (con excepción de aquellos actos, como el asesinato, etc. contrarios a toda ética –o autodestructivos- y que nunca serán virtuosos o sanos). Y en aquellos casos en que no encontremos ninguna opción satisfactoria, se tratará de elegir el menor de dos males,      2) La tolerancia: somos libres de optar por esto o aquello, pero no de imponerlo a los demás,         3) El desarrollo pleno de nuestro potencial, que nos permitirá cumplir nuestro propósito en la vida,       4) La búsqueda de la realización interna a través de la práctica de las virtudes, el desarrollo íntegro de nuestro potencial, etc.       5) Combinar la contemplación (amor a la sabiduría) con la acción (sabiduría práctica): llevar una vida excesivamente teórica sería como aquellos enfermos que escuchan con atención a los médicos, pero no hacen nada de lo que les prescriben; por el contrario, la acción sin reflexión también lleva a muchos errores

jueves, 1 de diciembre de 2011

Hacer amigos

He aquí algunos consejos que pueden serte útiles:    1) Sal de tu rutina, haz cosas nuevas que impliquen algún tipo de contacto con otras personas: apúntate a grupos, cursos, viajes, cultiva tus aficiones, participa en redes sociales…     2) Considera el proceso de conocer gente como un experimento o una aventura y evita centrarte demasiado en los resultados,      3) Adopta un rol activo, no esperes que los demás te llamen o te propongan cosas, hazlo tú: organiza cenas, salidas, comunícate con tus amigos/as de forma regular…   4) Cambia la orientación de tu “brújula”: en lugar de focalizarte únicamente en ser interesante o divertido/a, interésate por los demás, escúchales, hazles sentir que son importantes,      5) Intenta ver al otro/a como un ser humano como tú, no como un/a juez,     6) Cuida tu apariencia, sonríe, intenta ser afable y positivo/a, trata de no abordar a los demás quejándote y cuestionando,       7) Procura ser sincero/a, honesto/a, respetuoso/a,        8) Utiliza las herramientas que te brinda la tecnología (Internet, etc.) para conocer gente, para informarte de actividades, para compartir: con mesura pero sin prejuicios.

lunes, 28 de noviembre de 2011

NO ES SUFICIENTE CON TENER PENSAMIENTOS POSITIVOS

   

Para quienes hablan sobre la motivación, el pensamiento positivo es la clave para disfrutar del éxito y de la felicidad en esta vida. Pero, el optimismo y el pensamiento positivo por sí solos, si no van acompañados del esfuerzo y del trabajo duro, del conocimiento y de una cierta dosis de realismo, no aumentarán significativamente nuestro nivel de bienestar personal. Es más, puede que incluso sean perjudiciales: tener una confianza exagerada en nuestra capacidad para conseguir algo puede ser igual de negativo o más que creer que nunca seremos capaces de conseguirlo.  Creer que todo es posible sólo con desearlo es una fantasía de omnipotencia que no nos ayuda más de lo que puede ayudarnos creer, por ejemplo, que hay un Dios todopoderoso que vela por todos nosotros o un/a príncipe azul/princesa dormida que algún día vendrá a nuestro encuentro y nos colmará de felicidad. El verdadero éxito no consiste en creer indiscriminadamente en nuestras capacidades o en la “bondad” del universo sino en jugar lo mejor posible con las cartas que nos han tocado, en intentar hacer lo mejor con lo que tenemos sin victimismos ni megalomanías.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Llevar una vida más sencilla y con más sentido

A menudo, nos dejamos llevar demasiado por un estilo de vida dominado por lo material en el cual el “tener” está antes que el “ser”, el consumo exacerbado antes que la búsqueda de placeres sencillos y accesibles, lo exterior y superficial antes que lo interior y profundo. Olvidamos que tener más no equivale necesariamente a vivir mejor, a sentirnos mejor con nosotros mismos. Para llevar una vida más sencilla y con más sentido, te sugiero entre otras cosas:   1) Reducir el consumo en general: eliminar todo lo superfluo, todo aquello que “reluce”, que “deslumbra” pero que no satisface ninguna necesidad importante,     2) Reducir la dependencia de las “pantallas” (TV, Internet, etc.), de los móviles, de los Ipods, de todo aquello que en cierta manera te “esclaviza” sin que te des cuenta,       3) Potenciar el crecimiento personal, el desarrollo de todo tu potencial (en lo físico, lo intelectual, lo afectivo, lo psicológico…),      4) Buscarle un sentido a tu vida, algo hacia lo que caminar en la dirección de tus valores y anhelos más profundos,    5) Aprender a comunicarte mejor, a ser más asertivo/a, a decir “no” y poner límites cuando sea necesario,     6) Practicar ejercicio físico moderado, llevar una vida sana, cuidar tu cuerpo,        7) Establecer prioridades en todas las áreas de tu vida, intentando delimitar lo importante de lo secundario,      8) Cultivar la autodisciplina para conseguir metas importantes pero que requieren esfuerzo y paciencia,     9) Rodearte de personas y de un entorno en general que te apoye y te nutra (y cuidarlo), y alejarte en lo posible de relaciones toxicas que vampirizan tu energía, o de actividades autodestructivas,   10) Aprovechar todos aquellos recursos que, por ser gratuitos o casi gratuitos (por ejemplo, bibliotecas, cursos on line, contacto con la naturaleza, encuentros con amigos, etc.) no por ello son menos valiosos.

martes, 15 de noviembre de 2011

Las "páginas de la mañana"

  Es un ejercicio de escritura creativa recomendado por Julia Cameron, en su libro “El camino del artista”. Consiste en escribir todas las mañanas –sin excepción y sea cual sea nuestro estado de ánimo- tres páginas manuscritas en las que expresemos todo lo que fluya por nuestra cabeza en esos momentos, procurando eliminar el “censor interno” y no volverlas a mirar hasta pasadas 8 o 10 semanas. La autora insiste en que no hay manera de escribir mal estas páginas: es tan sólo una forma de vaciarnos de pequeñas frustraciones y problemas cotidianos, de utilizar la escritura como una herramienta terapéutica que nos ayuda a expresar lo que sentimos, canalizar nuestras emociones y ordenar los pensamientos. También lo podemos ver como una especie de meditación.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Contra la felicidad obligatoria

Todos queremos ser felices, pero la vida tiene sus luces y sus sombras y, junto con las legítimas aspiraciones de felicidad y bienestar también es preciso asumir y aceptar el dolor, las limitaciones. Nuestros antepasados sabían que la vida era dura, difícil y estaban más preparados para aceptar el dolor que nosotros. Nuestra sociedad actual ha pasado de ver la vida como “un valle de lágrimas” a una compulsión por la felicidad. Pascual Bruckner, en su libro “La euforia perpetua” comenta que desde la Revolución francesa, y más aún desde el Mayo del 68, la felicidad ha pasado a ser más que una aspiración, un deber. Quien no consigue ser feliz, viene a convertirse hoy en una especie de marginado, de inadaptado o, como mínimo, se siente culpable. El enorme progreso tecnológico de las últimas décadas junto con las creencias importadas de Estados Unidos acerca de que “todo es posible si me lo propongo” nos han dado quizás una visión demasiado optimista de las cosas que no tiene suficientemente en cuenta los múltiples factores que conforman la realidad.

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Qué es la asertividad?

  Ser asertivos significa decir lo que pensamos, queremos, sentimos u opinamos sin perjudicar el derecho de los demás a ser tratados con respeto, de manera franca, honesta y no amenazadora y respetando nuestros propios derechos personales. Se trata de encontrar un punto de equilibrio entre:   a) la persona inhibida/ pasiva que tiende a evitar decir lo que siente, piensa, quiere u opina por miedo a las consecuencias, porque no cree en sus derechos personales o porque no sabe cómo manifestarlos y/o piensa que los de los demás son más importantes que los suyos, y       b) la persona agresiva que sí dice lo que piensa, siente, quiere u opina pero sin respetar a los demás. La asertividad requiere un entrenamiento, sobre todo en aquellas situaciones en que las emociones se nos llevan por delante y secuestran nuestra capacidad de reflexionar o actuar desde la calma y la serenidad. Iremos desarrollando este tema en futuras entradas del blog.
 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Escucharnos a nosotros mismos

Nuestros estados de ánimo están siempre ahí, como un ruido de fondo. Conviene que nos paremos de vez en cuando, para escucharlos, para sentirlos como quien en el bosque pone la oreja para escuchar los susurros del viento. los cantos de los pájaros, el murmullo de las hojas... Conviene que los identifiquemos, que les pongamos nombre (“me siento tenso, triste, enfadado, esperanzado..”), que les demos la bienvenida (sea lo que sea lo que siento en este momento, está bien). Al principio, si no estamos entrenados, nos costará focalizar la atención en nuestro interior. Estamos acostumbrados a “tapar” nuestras sensaciones con ruidos externos: la tele, el Ipod, los múltiples reclamos de nuestra sociedad consumista… Más adelante, podemos mejorar nuestra escucha a través de la meditación, la escritura u otras herramientas de las que iremos hablando.

La mejor manera de impresionar es no intentar impresionar

Mostrándonos tal como somos, sin intentar vender una imagen falsa de nosotros mismos, es la mejor carta de presentación ya que con ello damos a entender que tenemos suficiente autoestima para no tener que buscar la aprobación. De lo contrario, les estamos diciendo a los demás que nos sentimos mal con nosotros mismos y que no nos queremos. Aún cuando consiguiéramos impresionar a alguien “vendiendo” un yo falso, ¿a qué clase de personas impresionaríamos? Cualquiera que valga la pena conocer, descubrirá tarde o temprano nuestra verdadera personalidad. Más inteligente sería, en todo caso, invertir nuestro tiempo en cambiarnos de forma positiva.