jueves, 27 de septiembre de 2012

El modelo ABC y la terapia cognitiva

El modelo A B C de la conducta, nos dice que cuando estamos en una determinada situación (A) es imposible no hacer una evaluación o interpretación de la misma (B) lo cual provoca una reacción emocional y un comportamiento (C). Es decir postula que, aunque la situación o evento es importante, por sí misma no es la que causa la emoción y la conducta sino que es la combinación de la situación más la interpretación, la que la provoca. Esa idea viene de antiguo: parte del filósofo griego Epícteto quien sostuvo que no son los acontecimientos los que determinan nuestro estado emocional, sino cómo decidimos sentirnos en relación con esos acontecimientos. Y, posteriormente, fue desarrollada por el pionero psicólogo cognitivo Aaron T. Beck quién afirmó que la mayoría de las depresiones, así como la ansiedad, eran simplemente el resultado de una forma de pensar ilógica y negativa que distorsiona la realidad.

Aclaremos esto con un ejemplo:

-      (A = hecho objetivo o acontecimiento) Pedro suspende un examen de estadística à (B = interpretación del hecho) Pedro se dice a sí mismo que es incapaz de aprobar esta asignatura por más que se esfuerce à (C = consecuencias o sea emoción + conducta) Pedro se deprime y anula la cita que tenía con unos amigos para ir a cenar el viernes por la noche.

-      (A) Juan (compañero de Pedro y con unas aptitudes y conocimientos parecidos) suspende también el examen de estadística à (B) se dice a si mismo que no ha estudiado lo suficiente à (C) se siente mal pero no se deprime, no anula ninguno de sus compromisos sociales e intenta planificar mejor sus estudios asignando más tiempo a esta asignatura que ha suspendido.

Conclusión: si somos capaces de controlar nuestros pensamientos, nuestro diálogo interno, ajustándolos el máximo posible a la realidad, también seremos capaces de controlar y cambiar nuestro mundo emocional y nuestras conductas disfuncionales o problemáticas. Esa idea se contrapone a la de las personas que piensan que su estado anímico viene determinado por los sucesos que les acontecen o por lo que los demás les “hacen” y que poco o nada pueden hacer por sí mismas para cambiarlo. Es verdad que los acontecimientos externos influyen en nosotros, unas veces más y otras menos, pero siempre tenemos un margen de libertad para decidir cómo nos queremos sentir a pesar de todo.

Ahora bien, ¿cómo se hace esto?, ¿cómo conseguimos “cambiar el chip”? Pues bien, la terapia cognitiva nos ofrece herramientas para cambiar los pensamientos que nos hacen daño por otros más apropiados a cada situación.

También cambiando nuestro comportamiento directamente, podemos cambiar nuestra forma de pensar y nuestras emociones. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

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