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viernes, 29 de junio de 2012

La peligrosa visión individualista del éxito y del crecimiento personal

 
Hay una visión individualista/ prepotente que valora mucho la “libertad” (o un determinado concepto de libertad),  muy vinculado a teorías, lemas (recordar el famoso “yes, you can”) y libros de moda (El secreto, por ejemplo) y que básicamente supone que cada uno de nosotros es “totalmente” responsable de su propio bienestar (psicológico y físico) y que tiene todo el derecho a buscarlo. En mi opinión, aplicado con mesura es positivo ya que estimula la superación individual, pero entendido demasiado al pie de la letra es un modelo de omnipotencia y de exaltación de la propia persona, que no quiere aceptar el dolor ni las cosas imperfectas ni las limitaciones naturales y que supone, entre otras cosas, que el bienestar colectivo se autorregulará por sí solo si cada uno de nosotros busca lo mejor para sí mismo, lo cual es verdad hasta cierto punto pues cuando el contexto ambiental aplasta al individuo, difícilmente podrá éste conseguir grandes cotas de felicidad personal o necesitará un esfuerzo titánico para ello. Y ahí quisiera mostrar un cierto paralelismo con la idea de capitalismo salvaje en que se supone que ha de primar la libertad de mercado, la iniciativa individual, etc., por encima de la justicia y el bien social, ya que de esta manera se autorregula el mercado de una forma “saludable” y “democrática” (aprovecho para comentar que creo que la palabra “democracia” es una de las palabras que más se ha ensuciado en los últimos tiempos)
  Frente a esta visión/ manera de hacer las cosas, podríamos anteponer una visión más “humanista/ ecológica” en que quizás no se busque tanto la exaltación del bienestar individual y, por el contrario, se persiga más la búsqueda de sentido y del bienestar colectivo/ global. El nivel de bienestar colectivo también aumentará el nivel de bienestar individual y lo hará más estable y, evidentemente, se creará un sistema más justo y solidario. Este modelo asimismo supondría que, a veces, también se le otorgue sentido a sacrificarse para otra persona, grupo de personas, o causa en la que se crea siempre que sacrificarse no suponga “autoinmolarse” o “autodestruirse”, es decir, poniendo límites razonables. En otras palabras, la búsqueda del bienestar individual no ha de estar reñida con la búsqueda del bienestar colectivo, y viceversa, sino que ambas se han de complementar y equilibrar. Y la conciencia de nuestros límites no ha de estar tampoco reñida con el sano deseo de superación personal.

lunes, 25 de junio de 2012

¿Podemos cambiar?


En un primer momento, me siento tentado a decir “sí, por supuesto”. Pero si me paro a pensar, veo que la respuesta no es tan sencilla y que exige algunas matizaciones:
1-    Depende de lo que pretendamos cambiar. Hay cosas que se pueden cambiar y otras que no. Hay cosas que se pueden cambiar hasta cierto punto pero no del todo, etc. Por ejemplo, no puedo cambiar el color de mis ojos ni la altura que mido. Tampoco, si soy introvertido puedo convertirme en una persona extrovertida, o viceversa. En otras palabras, no puedo cambiar el núcleo de mi personalidad. Ni hace falta que lo haga, pues cada uno de nosotros está “completo” en su esencia. El buey no tiene que convertirse en caballo, la rosa no ha de convertirse en amapola, yo no he de ser tú, ni tú has de ser yo. Cada cosa, cada persona tiene su lugar y su función en el mundo. Pero… sí puedo cambiar (o mejorar) muchas de las actitudes, creencias, formas de comportarme, etc. que he ido adquiriendo a lo largo del tiempo y que decido que no me hacen bien. Todo lo que se aprende se puede desaprender, al menos hasta cierto punto, quizás no del todo a veces, es cierto. Si, por ejemplo, uno de mis “defectos” es que soy demasiado perfeccionista, quizás nunca llegue a ser un “pasota” (ni debo serlo) pero puedo “equilibrar” esta forma de ser, relajarme, exigir y exigirme menos, al menos en cosas que no son tan importantes. Y lo mismo podemos decir de cualquier otra característica personal. Además, cada rasgo o característica tiene su lado positivo y su lado negativo, y no se trata tanto de “anularlo” como de hacer crecer la parte positiva e inhibir, en lo posible, la negativa. Es como cultivar un jardín: riego las flores y podo las malas hierbas. Pero, ¿qué pasa si sufro una depresión, tengo una fobia, etc.? ¿puedo cambiar esto? Y si lo cambio, ¿no volveré a tener recaídas? Bien, digamos que, en el mejor de los casos, puedo superar totalmente esta patología y, en el peor, puedo no superarlo al 100 % o/y sufrir algunas recaídas (por ejemplo, en momentos de mi vida en que sufra un estrés importante) pero como mínimo tendré, si sigo los pasos apropiados, muchos más recursos que antes para afrontar el problema cuando se presente y, con toda probabilidad, se presentará con mucha menos frecuencia e intensidad. Traducido a otro contexto, si por ejemplo, me rompo una pierna puedo curar el hueso roto y volver a andar, aunque en algunos casos pueda quedarme alguna secuela. A veces, hay tendencias de nuestra personalidad que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, pero al menos hemos de y podemos aspirar a una sensible mejoría. De no ser esto posible, la psicoterapia no tendría razón de ser, sería un fraude.

2-   Para cambiar se han de dar algunas condiciones:   a) que quiera realmente cambiar,     b) que utilice los medios o ayuda adecuados,      c) que le dedique el esfuerzo y tiempo necesarios.       Si falla alguna de estas condiciones, fallará todo el proceso. No es suficiente con que se dé alguna de ellas, se han de dar todas. Todos quisiéramos soluciones mágicas, pero en la vida real no las hay. Si antes, has intentado cambiar algo de ti y no lo has conseguido, antes de concluir que no puedes mira si ha podido fallar alguna de estas condiciones.

3-   Podemos cambiarnos a nosotros mismos (hasta un punto razonable, insisto y de acuerdo con lo expresado en los dos puntos anteriores) pero, la mala noticia (o buena, según se mire), es que no podemos cambiar a los demás (si ellos no quieren o no colaboran en el proceso): a lo sumo podemos, con nuestro comportamiento, aumentar la probabilidad de un cambio. Digo esto, porque se da la paradoja de que a veces pensamos justo lo contrario, y en ello podemos malgastar muchas energías inútilmente. Si los demás no cambian, hazlo tú y algo se moverá.

“Ah, pero ¿he de cambiar?” “y si lo hago, ¿no perderé mi esencia?, ¿no dejaré de ser yo?”, imagino que me preguntas a continuación. Bueno, de esto si te parece hablaremos otro día


miércoles, 20 de junio de 2012

Luchar contra el impulso de controlarlo todo

  A menudo (a unas personas más que a otras, es cierto), nos gustaría controlarlo todo, sentir que no se nos escapa nada y que, de esta manera, nada malo nos podrá ocurrir, ni a nosotros ni a nuestros seres queridos. Pero… eso no es posible y con esa actitud, agobiamos a los demás y nos condenamos a estar siempre desbordados.

Nos conviene:

-      Comprender que el mundo es imprevisible y que nosotros no somos omnipotentes, y que vivir (para bien y para mal) conlleva siempre una cierta dosis de incertidumbre e inseguridad (lo contrario podría ser también sumamente aburrido) y que más nos vale aceptarlo y tolerarlo: querer controlar lo incontrolable, aparte de ser absurdo, sólo nos llevará a la paradoja de un mayor descontrol.

-      Dejar de sobreproteger, de sobreplanificar y/o de querer siempre anticiparnos a todo tipo de contratiempos.

-      Aprender a aceptar los problemas como parte de la vida y verlos como lo que son: problemas (que hay que solucionar o aprender a convivir con ellos de la mejor manera posible) pero no como dramas inaceptables.

-      En suma, aprender a tolerar la frustración (de lo inevitable), a asir (lo bueno de la vida, lo que le aporta sentido, lo que nos hace crecer) y a soltar (lo tóxico, lo que nos hace daño o lo que ya se ha terminado o no podemos asir por más que nos lo propongamos)

Entradas relacionadas:    1) ¿Preocuparnos u ocuparnos?, ¿cavilar o reflexionar?, ¿comernos el coco o buscar soluciones?    2) Keledén, una manera más relajada de vivir la vida


viernes, 15 de junio de 2012

¿Preocuparnos u ocuparnos? ¿cavilar o reflexionar? ¿comernos el coco o actuar?

  La preocupación es, en la mayoría de los casos, una cavilación estéril que no nos conduce a la solución del problema ni tampoco a sentirnos realmente mejor. Otra cosa diferente es el análisis reflexivo, el ocuparse de algo. Podemos confundir ambas cosas pero no son lo mismo.

Cuando nos preocupamos, normalmente:

-       Nos centramos en el problema y tendemos a magnificarlo, le damos 1.000 vueltas (normalmente en círculo volviendo una y otra vez a las mismas conclusiones), etc.

-       Tendemos a juzgar o a juzgarnos. Buscamos faltas, errores, culpables…

-       Hacemos simplificaciones excesivas, tendemos al blanco/ negro, a la dramatización…

-       Insistimos en conocer el por qué, tendemos al victimismo…

-       Tendemos a abordar las situaciones de manera general y global

A diferencia de cuando nos ocupamos de forma responsable y madura de algo en que:

-     Nos centramos en la búsqueda de soluciones, la reparación o la prevención.

-     Tendemos a relativizar, a no agrandar el problema, a analizar de forma objetiva y racional…

-     Intentamos comprender en lugar de juzgar,

-     Tenemos en cuenta la complejidad, intentamos ver las cosas desde diferentes ángulos…

-     Nos enfocamos más bien en el futuro, miramos hacia adelante en lugar de hacia atrás, buscamos el “cómo” (¿cómo puedo hacer para mejorar X o para sentirme mejor?) en lugar del “por qué” (¿por qué me pasa esto?, ¿por qué fulanito/a no entiende esto o no hace lo otro?, etc.)

-     Tendemos a abordar las situaciones paso a paso, y de forma concreta.

martes, 12 de junio de 2012

La actualidad explicada por una niña de 12 años


Los políticos van de aquí para allá haciendo declaraciones que, al poco tiempo, desmienten. Se están haciendo los “deberes” pero el paro no se detiene y las noticias que nos llegan son cada vez más alarmantes. Los bancos tienen pérdidas millonarias y tenemos que rescatarlos. A los parados, al parecer no. ¿Qué está sucediendo realmente en el mundo? Bueno, dejemos que nos lo explique esta niña canadiense de 12 años en el siguiente enlace (podéis verlo con subtítulos apretando la tecla CC debajo del vídeo):

Sí, hoy nos salimos un poco de la temática habitual de ese blog, pero creo que el momento que estamos viviendo lo pide a gritos. A veces, mirar a otra parte simplemente no es posible.


jueves, 7 de junio de 2012

No te rindas

  A pesar de que las noticias económicas y políticas no alimentan la esperanza, a pesar de que a veces no vemos horizontes y nos sentimos abrumados, a pesar de que sabemos que a veces la vida es un duro esfuerzo, a pesar de eso y quizá por eso, no te rindas…  Yo te pido que por un instante, al menos, olvides tus pesares y te dejes transportar por la magia de las palabras de ese bello poema de Mario Benedetti, adonde quiera que éstas te lleven, sin miedo a sentir, sin miedo a la vida…

miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Qué son las habilidades sociales y para qué sirven?


Podemos definir las habilidades sociales como las habilidades que posee una persona determinada en un contexto interpersonal para expresar sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos, de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y que, generalmente, resuelven los problemas inmediatos de la situación mientras minimizan la probabilidad de futuros problemas.

Las habilidades sociales son importantes para afrontar con autonomía las situaciones básicas de la vida diaria (desde hacer una gestión en el banco hasta, por ejemplo, devolver un artículo defectuoso en una tienda), para mantener relaciones con el sexo opuesto, para ampliar nuestro círculo de amistades, para solicitar un empleo, para efectuar una exposición en clase, para saber disculparnos, para evitar entrar en peleas, para afrontar situaciones que nos generen miedo o vergüenza, etc. etc.

-        Ten en cuenta que…

§  Las habilidades sociales no son varitas mágicas, pero aumentan las probabilidades de salir airoso de las interacciones sociales.

§  Son conductas aprendidas, no heredadas.

§  Son conductas con tres niveles à   1) lo que se hace o dice,        2) lo que se piensa,      3) lo que se siente.


jueves, 24 de mayo de 2012

El principio 80/20 o cómo lograr más con menos


S/ Richard Koch, autor del libro “El principio 80/20”, el 80 % de las consecuencias se originan en el 20 % de las causas o, lo que es lo mismo, el 80 % de los resultados que obtenemos proceden del 20 % de nuestros esfuerzos. Ejemplos:   1) Para la mayoría de empresas, el 80 % de los beneficios proceden del 20 % de sus clientes,       2) El 80 % de veces, nos ponemos sólo el 20 % de la ropa que tenemos (siempre la misma),       3) El 80 % de la “sustancia” de un libro puede encontrarse en el 20 % del texto

Entonces, si queremos lograr más con menos (frase de moda en tiempos de crisis), debemos identificar estas fuerzas o factores que componen ese 20 % esencial. A partir de ahí, podemos:   a) Intentar multiplicar ese 20 %,   b) Hacer más productivo el otro 80 % o simplemente eliminarlo o dejarlo de lado.

La pregunta básica es, pues: ¿qué 20 % conduce al 80 %?, ¿cuáles son las pocas contribuciones o causas fundamentales, en contraposición con las muchas triviales?

Se trata, en suma, de:

-     Buscar el atajo, en lugar de efectuar todo el recorrido.

-     Ser selectivo, en lugar de ser exhaustivo

-     En todas las áreas importantes de nuestra vida, descubrir qué 20 % del esfuerzo puede conducir al 80 % de los resultados.

El autor aconseja también:

-     Perseguir la excelencia en unos pocos ámbitos, en lugar de un buen rendimiento en varios

-     Delegar o “externalizar” en la medida de lo posible todas aquellas tareas tediosas o rutinarias, que no nos aportan gran cosa y procurar hacer únicamente aquello que hacemos mejor y con lo que disfrutamos más

Pregunta de evaluación: ¿cuál es el 20 % esencial de esa entrada de blog que acabas de leer? Fíjate que del 20 % que sale siempre puedes extraer nuevamente el 20 % más valioso y así sucesivamente hasta el infinito. De esta manera, podríamos llegar a resumir el Quijote en una sola frase (pero tampoco hay que pasarse, ¿verdad?)


martes, 22 de mayo de 2012

Itaca

Lluís Llach en su versión del famoso poema de Kavafis, y con subtítulos en castellano, nos permite acceder a esta bella metáfora que nos recuerda que en nuestro recorrido por la vida lo importante no es la meta sino el viaje.


jueves, 17 de mayo de 2012

La manipulación mediática según Chomsky


Hace poco, el conocido, lingüista, filósofo y activista estadounidense Noam Chomsky publicó la siguiente lista de lo que, a su parecer, serían las diez estrategias básicas de manipulación mediática:

1. La estrategia de la distracción

Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. Se trata de mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real (por ejemplo, reality shows)

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos (¿a alguien le suena esto?)

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez. Es el viejo cuento de la rana (ver entrada de este blog “ranas y seres humanos, ¿nos parecemos en algo?”)

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. Eso empieza a veces, también, difundiendo un rumor, negándolo después y anunciándolo finalmente como algo que, no se quería hacer, pero las circunstancias…

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Porque si uno se dirige a una persona como si tuviese, por ejemplo, 12 años o menos, entonces, se mostrará probablemente más sugestionable, tendrá una reacción más emocional y menos crítica como ocurriría seguramente con un niño de esa edad.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. En ese sentido, postula Chomsky, que “la calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores-

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Inducir al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Por ejemplo, en esta crisis económica se nos induce a creer que gran parte del problema es porque hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades cuando, y copiando una pancarta del movimiento de indignados, son ellos (la clase privilegiada y los usureros de la gran banca), los que sí han vivido por encima de “nuestras” posibilidades. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autoinvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo y de desvalimiento, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución ni evolución.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

martes, 15 de mayo de 2012

Cómo hacer nuevos amigos y ampliar tu red social (II)


·      No te aísles. No busques más excusas para no salir, sean las que sean. Haz cosas solo/a cuando te apetezca pero también con gente. Si eres tímido, recuerda que esto no te impide salir y conocer gente. Si estás agobiado de trabajo, recuerda que de vez en cuando tienes que “afilar el hacha” como el leñador del cuento. Si tienes obligaciones con tal o cual persona, busca un equilibrio entre tus necesidades y las suyas, piensa que tú también tienes derecho a estar bien, a cuidarte. Pide ayuda si la necesitas.

·      No te relaciones únicamente en el entorno de los X: de los “solteros” o “separados”, o de los aficionados al fútbol, o a los conciertos, o a las discotecas, o sólo con gente del gimnasio o del club de tenis, o a través de los chats únicamente. No te limites a hacer lo que siempre has hecho, piensa que si siempre haces lo mismo obtendrás resultados iguales o parecidos. Abre nuevas ventanas, respira aire fresco. Atrévete.

·      Viaja. Apúntate a grupos a los que les guste viajar, propón viajes a tus amigos, apúntate a viajes organizados, planea tú un viaje y busca gente para compartirlo…

·      Propón planes interesantes a la gente que te rodea.

·      Mantente informado s/ actividades de ocio de interés.

·      Organiza fiestas o cenas en tu casa

·      Desayuna con la gente que te agrade de tu trabajo, o proponles alguna cena, salida, etc.

·      Procura irradiar optimismo y una actitud positiva ante la vida. Abandona el hábito de criticar a los demás, lamentarte, etc.

·      En lugar de censurar a los demás, trata de ponerte en su lugar y entenderlos. No veas siempre mala intención en su comportamiento: tal vez no supieron hacerlo de otro modo.

·      Haz preguntas y resume lo que tu interlocutor te cuente. No juzgues ni interrumpas.

·      Cada semana, llama por teléfono a dos amigos/as

·      Sonríe, procura ser amable con las personas con las que te cruzas.

·      A veces, la ruptura con la pareja trae consigo el adiós de algunos amigos à no te empeñes en mantener relaciones que, en estos momentos, no te brindan tu apoyo, comprensión y cariño, y abre tus puertas a nuevas amistades.


Ver también “cómo hacer amigos y ampliar tu red social” (I)”




jueves, 10 de mayo de 2012

Héroes cotidianos


S/ Pilar Jericó, héroes cotidianos son aquellos que siguen adelante a pesar de las dificultades y que, en vez de centrarse en la queja o el lamento, aprovechan la desventura para transformarse positivamente y ejercer una influencia positiva en su entorno (aunque para la historia sean anónimos). Pero, advierte, no se puede desarrollar esa capacidad sin atravesar desiertos o noches oscuras. Concretamente, explica las diferentes etapas del proceso desde la “llamada de la aventura” hasta una “nueva integración” en la que el héroe regresa a su rutina pero transformado. Puedes verlo en el siguiente video:

Como hay cosas que no se pueden escoger (por ejemplo, una enfermedad grave, un despido laboral, una ruptura afectiva no deseada, etc.) el reto está en aprovecharlas como una oportunidad de aprendizaje y de transformación de uno mismo.


lunes, 7 de mayo de 2012

Cómo hacer nuevos amigos y ampliar tu red social (I)


·      Conocer gente implica salir de la rutina, experimentar haciendo cosas nuevas, arriesgarse un poco… De lo contrario, nunca saldrás de tu círculo habitual de amistades –o de tu aislamiento-. No esperes a que la persona ideal llame a tu puerta y aparezca sin esfuerzo alguno por tu parte.

·      Un buen consejo para empezar, es que intentes pensar qué tipo de personas deseas encontrar (evitando, al mismo tiempo, expectativas rígidas de cómo deben ser los amigos). De todas maneras, no seas muy selectivo en los primeros momentos: conocer mucha gente te permitirá encontrar las personas que deseas.

·      Cuida tu apariencia. Arréglate lo mejor que puedas, intentando sentirte cómodo/a con la ropa que lleves, mirar a la cara, mantener una postura y movimientos relajados y sonreír. Y recuerda que el atractivo no reside exclusivamente en el cuerpo, sino en el “cuerpo actuando”, es decir, el atractivo es cuerpo + personalidad, el uno potencia al otro.

·      Cambia tu brújula: en lugar de orientarla hacia lo que los demás van a pensar de ti o en sí te van a rechazar, intenta adoptar una visión más “panorámica” que no sólo te abarque a ti sino que también incluya al otro/a y sus posibles necesidades, temores, etc. En lugar de centrarte únicamente en ser interesante, céntrate también en mostrar interés. Mira al otro en lugar de observarte únicamente a ti mismo/a. Demuestra interés sincero por los demás. Sé buen observador de las cosas que te gusten de los demás y díselas. Escúchales: hazles sentir que, cuando están contigo, son lo más importante.

·      Más importante que mantener una conversación interesante es saber escuchar. El buen conversador dedica más tiempo a escuchar que a hablar à procura que el otro hable, al menos, un 50 % del tiempo. Todos nos sentimos especiales cuando alguien nos transmite su interés sincero.

·      Intenta ver al otro/a como un ser humano como tú, no como un/a juez. Y si no le gustas, tampoco te vas a morir por ello, ya encontrarás otros/as más dispuestos/as a compartir cosas contigo, es sólo cuestión de tiempo encontrarle/s. A ti tampoco te gusta todo el mundo, ¿o sí? Considera el proceso de conocer gente como un experimento o una aventura, evita centrarte demasiado en los “resultados”.

·      Apúntate a grupos, cursos, organizaciones, etc. Cultiva tus aficiones y/o descubre otras nuevas. Aprende, mejora tus conocimientos, disfruta, comparte, comprométete, apasiónate. Si tienes inquietudes sociales, apúntate a alguna ONG, un partido político, un movimiento reivindicativo… Si quieres potenciar tu capacidad de expresión, apúntate a un taller de teatro, a un taller de escritura, a un curso de baile… Si no sabes adonde o con quién ir de vacaciones, apúntate a alguno de esos grupos que organizan estancias en una masía para disfrutar de la naturaleza y hacer actividades de crecimiento personal… Son muchas las actividades en las que puedes participar. Es tan sólo cuestión de buscar, de informarte, de salir de tu entorno habitual, de no tener prejuicios, de no pensar tanto en el qué dirán, de pensar menos y actuar más.

·      Pide a tus amigos que te presenten gente nueva.

·      Toma la iniciativa de quedar con la gente que te agrade. Cuando alguien te guste, pídele su número de teléfono y/o proponle algo, muéstrale tu interés, no desaproveches la oportunidad, no esperes a que sea el otro/a quien tome la iniciativa.



miércoles, 2 de mayo de 2012

Hablemos de la cocaína


La cocaína es una droga estimulante y altamente adictiva, aislada por primera vez en 1.859 y que, a partir de la década de los 90 comenzó a popularizarse de forma alarmante. Hoy por hoy, se ha convertido en una especie de medicamento ilegal con el que muchos tímidos, inseguros, depresivos, etc. pueden afrontar la vida con menor temor (mientras dura el efecto: véase “Dr Jeckill y Mr Hyde”). O en una válvula de escape para personas que necesitan “desconectar” y zambullirse de vez en cuando en un éxtasis de diversión desenfrenada. Y para los más ambiciosos, en el plano económico o social, proporciona la ilusión de convertirse en personas de “éxito”, con energía suficiente para abarcarlo todo.

Su consumo puede ser muy atractivo porque (en dosis moderadas) facilita la desinhibición, la locuacidad, produce euforia, disminuye la sensación de fatiga, sueño y hambre, incrementa el deseo sexual, etc. Pero la cocaína tiene sus riesgos y efectos secundarios (aunque creas que no estás enganchado/a y sólo la consumes esporádicamente):

·      Médicos à desde alteraciones del sueño, pérdida de peso, ulceraciones nasales, hemorragias, cefaleas, congestión torácica, ronquera, taquicardias, arritmias, etc. hasta fallos cardíacos, hemorragias cerebrales, convulsiones con pérdida de conciencia, fallos respiratorios, problemas del hígado, complicaciones en el embarazo (abortos espontáneos, defectos neurológicos en el feto o malformación fetal, nacimiento prematuro), o incluso, el fenómeno de “muerte súbita”

·      Psicológicos: desasosiego, agitación, irritabilidad/ agresividad, verborrea, ansiedad, ideación paranoide, depresión, culpa, vergüenza, desmotivación/ apatía, etc. E, incluso, un brote psicótico en algunos casos de intoxicación aguda.

·      Sociales, familiares y laborales: empobrecimiento de las relaciones sociales (la persona tiende a relacionarse sólo con su círculo de adictos), problemas económicos, deterioro de las relaciones laborales y familiares,