Hay una visión individualista/ prepotente que valora
mucho la “libertad” (o un determinado concepto de libertad), muy vinculado a teorías, lemas (recordar el famoso
“yes, you can”) y libros de moda (El secreto, por ejemplo) y que básicamente
supone que cada uno de nosotros es “totalmente” responsable de su propio
bienestar (psicológico y físico) y que tiene todo el derecho a buscarlo. En mi
opinión, aplicado con mesura es positivo ya que estimula la superación
individual, pero entendido demasiado al pie de la letra es un modelo de
omnipotencia y de exaltación de la propia persona, que no quiere aceptar el
dolor ni las cosas imperfectas ni las limitaciones naturales y que supone,
entre otras cosas, que el bienestar colectivo se autorregulará por sí solo si
cada uno de nosotros busca lo mejor para sí mismo, lo cual es verdad hasta cierto
punto pues cuando el contexto ambiental aplasta al individuo, difícilmente podrá
éste conseguir grandes cotas de felicidad personal o necesitará un esfuerzo titánico
para ello. Y ahí quisiera mostrar un cierto paralelismo con la idea de capitalismo salvaje en que
se supone que ha de primar la libertad de mercado, la iniciativa individual,
etc., por encima de la justicia y el bien social, ya que de esta manera se
autorregula el mercado de una forma “saludable” y “democrática” (aprovecho para
comentar que creo que la palabra “democracia” es una de las palabras que más se
ha ensuciado en los últimos tiempos)
Frente a esta visión/ manera de hacer las cosas,
podríamos anteponer una visión más “humanista/ ecológica” en que quizás no se
busque tanto la exaltación del bienestar individual y, por el contrario, se
persiga más la búsqueda de sentido y del bienestar colectivo/ global. El nivel
de bienestar colectivo también aumentará el nivel de bienestar individual y lo
hará más estable y, evidentemente, se creará un sistema más justo y solidario.
Este modelo asimismo supondría que, a veces, también se le otorgue sentido a
sacrificarse para otra persona, grupo de personas, o causa en la que se crea
siempre que sacrificarse no suponga “autoinmolarse” o “autodestruirse”, es
decir, poniendo límites razonables. En otras palabras, la búsqueda del bienestar
individual no ha de estar reñida con la búsqueda del bienestar colectivo, y
viceversa, sino que ambas se han de complementar y equilibrar. Y la conciencia de nuestros límites no ha de estar tampoco reñida con el sano deseo de superación personal.En este blog, procuraremos aportar pequeñas reflexiones y sugerencias útiles en el campo de la autoayuda y el crecimiento personal, en un formato sencillo y claro, evitando largas disertaciones y basándonos en ideas provenientes de diversos autores: psicólogos, escritores, filósofos, etc. o/y en vivencias u opiniones personales. Cualquier opinión o comentario de nuestros lectores será bienvenido. ESTE BLOG SE ENCUENTRA AHORA en https://elblogdejoseplanas.wordpress.com/
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viernes, 29 de junio de 2012
lunes, 25 de junio de 2012
¿Podemos cambiar?
En un primer momento, me siento tentado a decir “sí, por
supuesto”. Pero si me paro a pensar, veo que la respuesta no es tan sencilla y
que exige algunas matizaciones:
1-
Depende de lo que pretendamos
cambiar. Hay cosas que se pueden cambiar y otras que no. Hay cosas que se
pueden cambiar hasta cierto punto pero no del todo, etc. Por ejemplo, no puedo
cambiar el color de mis ojos ni la altura que mido. Tampoco, si soy
introvertido puedo convertirme en una persona extrovertida, o viceversa. En
otras palabras, no puedo cambiar el núcleo de mi personalidad. Ni hace falta
que lo haga, pues cada uno de nosotros está “completo” en su esencia. El buey
no tiene que convertirse en caballo, la rosa no ha de convertirse en amapola,
yo no he de ser tú, ni tú has de ser yo. Cada cosa, cada persona tiene su lugar
y su función en el mundo. Pero… sí puedo cambiar (o mejorar) muchas de las
actitudes, creencias, formas de comportarme, etc. que he ido adquiriendo a lo
largo del tiempo y que decido que no me hacen bien. Todo lo que se aprende se
puede desaprender, al menos hasta cierto punto, quizás no del todo a veces, es
cierto. Si, por ejemplo, uno de mis “defectos” es que soy demasiado
perfeccionista, quizás nunca llegue a ser un “pasota” (ni debo serlo) pero
puedo “equilibrar” esta forma de ser, relajarme, exigir y exigirme menos, al
menos en cosas que no son tan importantes. Y lo mismo podemos decir de
cualquier otra característica personal. Además, cada rasgo o característica
tiene su lado positivo y su lado negativo, y no se trata tanto de “anularlo”
como de hacer crecer la parte positiva e inhibir, en lo posible, la negativa.
Es como cultivar un jardín: riego las flores y podo las malas hierbas. Pero,
¿qué pasa si sufro una depresión, tengo una fobia, etc.? ¿puedo cambiar esto? Y
si lo cambio, ¿no volveré a tener recaídas? Bien, digamos que, en el mejor de
los casos, puedo superar totalmente esta patología y, en el peor, puedo no
superarlo al 100 % o/y sufrir algunas recaídas (por ejemplo, en momentos de mi
vida en que sufra un estrés importante) pero como mínimo tendré, si sigo los
pasos apropiados, muchos más recursos que antes para afrontar el problema
cuando se presente y, con toda probabilidad, se presentará con mucha menos
frecuencia e intensidad. Traducido a otro contexto, si por ejemplo, me rompo
una pierna puedo curar el hueso roto y volver a andar, aunque en algunos casos
pueda quedarme alguna secuela. A veces, hay tendencias de nuestra personalidad
que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, pero al menos hemos de y podemos
aspirar a una sensible mejoría. De no ser esto posible, la psicoterapia no
tendría razón de ser, sería un fraude.
2-
Para cambiar se han de dar algunas
condiciones: a) que quiera realmente
cambiar, b) que utilice los medios o
ayuda adecuados, c) que le dedique
el esfuerzo y tiempo necesarios. Si
falla alguna de estas condiciones, fallará todo el proceso. No es suficiente
con que se dé alguna de ellas, se han de dar todas. Todos quisiéramos
soluciones mágicas, pero en la vida real no las hay. Si antes, has intentado
cambiar algo de ti y no lo has conseguido, antes de concluir que no puedes mira
si ha podido fallar alguna de estas condiciones.
3-
Podemos cambiarnos a nosotros mismos
(hasta un punto razonable, insisto y de acuerdo con lo expresado en los dos
puntos anteriores) pero, la mala noticia (o buena, según se mire), es que no
podemos cambiar a los demás (si ellos no quieren o no colaboran en el proceso):
a lo sumo podemos, con nuestro comportamiento, aumentar la probabilidad de un
cambio. Digo esto, porque se da la paradoja de que a veces pensamos justo lo
contrario, y en ello podemos malgastar muchas energías inútilmente. Si los
demás no cambian, hazlo tú y algo se moverá.
“Ah, pero ¿he de cambiar?” “y si lo hago, ¿no
perderé mi esencia?, ¿no dejaré de ser yo?”, imagino que me preguntas a
continuación. Bueno, de esto si te parece hablaremos otro día
miércoles, 20 de junio de 2012
Luchar contra el impulso de controlarlo todo
A menudo (a unas personas más que
a otras, es cierto), nos gustaría controlarlo todo, sentir que no se nos escapa
nada y que, de esta manera, nada malo nos podrá ocurrir, ni a nosotros ni a
nuestros seres queridos. Pero… eso no es posible y con esa actitud, agobiamos a
los demás y nos condenamos a estar siempre desbordados.
Nos conviene:
- Comprender que el mundo es imprevisible y que nosotros no somos
omnipotentes, y que vivir (para bien y para mal) conlleva siempre una cierta
dosis de incertidumbre e inseguridad (lo contrario podría ser también sumamente
aburrido) y que más nos vale aceptarlo y tolerarlo: querer controlar lo
incontrolable, aparte de ser absurdo, sólo nos llevará a la paradoja de un
mayor descontrol.
- Dejar de sobreproteger, de sobreplanificar y/o de querer siempre
anticiparnos a todo tipo de contratiempos.
- Aprender a aceptar los problemas como parte de la vida y verlos como lo que
son: problemas (que hay que solucionar o aprender a convivir con ellos de la
mejor manera posible) pero no como dramas inaceptables.
- En suma, aprender a tolerar la frustración (de lo inevitable), a asir (lo
bueno de la vida, lo que le aporta sentido, lo que nos hace crecer) y a soltar
(lo tóxico, lo que nos hace daño o lo que ya se ha terminado o no podemos asir
por más que nos lo propongamos)
Entradas relacionadas: 1) ¿Preocuparnos u ocuparnos?, ¿cavilar o
reflexionar?, ¿comernos el coco o buscar soluciones? 2) Keledén, una manera más relajada de
vivir la vida
viernes, 15 de junio de 2012
¿Preocuparnos u ocuparnos? ¿cavilar o reflexionar? ¿comernos el coco o actuar?
La preocupación es, en la mayoría
de los casos, una cavilación estéril que no nos conduce a la solución del
problema ni tampoco a sentirnos realmente mejor. Otra cosa diferente es el
análisis reflexivo, el ocuparse de
algo. Podemos confundir ambas cosas pero no son lo mismo.
Cuando nos preocupamos, normalmente:
- Nos centramos en el problema y tendemos a magnificarlo, le damos 1.000
vueltas (normalmente en círculo volviendo una y otra vez a las mismas
conclusiones), etc.
- Tendemos a juzgar o a juzgarnos. Buscamos faltas, errores, culpables…
- Hacemos simplificaciones excesivas, tendemos al blanco/ negro, a la
dramatización…
- Insistimos en conocer el por qué, tendemos al victimismo…
- Tendemos a abordar las situaciones de manera general y global
A diferencia de cuando nos ocupamos de forma responsable y madura
de algo en que:
- Nos centramos en la búsqueda de soluciones, la reparación o la prevención.
- Tendemos a relativizar, a no agrandar el problema, a analizar de forma objetiva
y racional…
- Intentamos comprender en lugar de juzgar,
- Tenemos en cuenta la complejidad, intentamos ver las cosas desde diferentes
ángulos…
- Nos enfocamos más bien en el futuro, miramos hacia adelante en lugar de
hacia atrás, buscamos el “cómo” (¿cómo puedo hacer para mejorar X o para
sentirme mejor?) en lugar del “por qué” (¿por qué me pasa esto?, ¿por qué fulanito/a
no entiende esto o no hace lo otro?, etc.)
- Tendemos a abordar las situaciones paso a paso, y de forma concreta.
martes, 12 de junio de 2012
La actualidad explicada por una niña de 12 años
Los políticos van de aquí para allá haciendo declaraciones que, al poco
tiempo, desmienten. Se están haciendo los “deberes” pero el paro no se detiene
y las noticias que nos llegan son cada vez más alarmantes. Los bancos tienen
pérdidas millonarias y tenemos que rescatarlos. A los parados, al parecer no.
¿Qué está sucediendo realmente en el mundo? Bueno, dejemos que nos lo explique
esta niña canadiense de 12 años en el siguiente enlace (podéis verlo con subtítulos apretando la tecla
CC debajo del vídeo):
Sí, hoy nos salimos un poco de la temática habitual de ese blog, pero creo que el momento que estamos viviendo lo pide a gritos. A veces, mirar a otra parte simplemente no es posible.
jueves, 7 de junio de 2012
No te rindas
A pesar de que las noticias económicas y
políticas no alimentan la esperanza, a pesar de que a veces no vemos horizontes
y nos sentimos abrumados, a pesar de que sabemos que a veces la vida es un duro
esfuerzo, a pesar de eso y quizá por eso, no te rindas… Yo te pido que por un instante, al menos,
olvides tus pesares y te dejes transportar por la magia de las palabras de ese
bello poema de Mario Benedetti, adonde quiera que éstas te lleven, sin miedo a
sentir, sin miedo a la vida…
miércoles, 30 de mayo de 2012
¿Qué son las habilidades sociales y para qué sirven?
Podemos definir las habilidades sociales como las habilidades que posee una
persona determinada en un contexto interpersonal para expresar sentimientos,
actitudes, deseos, opiniones o derechos, de un modo adecuado a la situación,
respetando esas conductas en los demás y que, generalmente, resuelven los
problemas inmediatos de la situación mientras minimizan la probabilidad de
futuros problemas.
Las habilidades sociales son importantes para afrontar con autonomía las
situaciones básicas de la vida diaria (desde hacer una gestión en el banco
hasta, por ejemplo, devolver un artículo defectuoso en una tienda), para
mantener relaciones con el sexo opuesto, para ampliar nuestro círculo de
amistades, para solicitar un empleo, para efectuar una exposición en clase,
para saber disculparnos, para evitar entrar en peleas, para afrontar
situaciones que nos generen miedo o vergüenza, etc. etc.
-
Ten en cuenta que…
§ Las habilidades sociales no son varitas mágicas, pero aumentan las
probabilidades de salir airoso de las interacciones sociales.
§ Son conductas aprendidas, no heredadas.
§ Son conductas con tres niveles à
1) lo que se hace o dice,
2) lo que se piensa, 3) lo
que se siente.
jueves, 24 de mayo de 2012
El principio 80/20 o cómo lograr más con menos
S/ Richard Koch, autor del libro
“El principio 80/20”, el 80 % de las consecuencias se originan en el 20 % de
las causas o, lo que es lo mismo, el 80 % de los resultados que obtenemos
proceden del 20 % de nuestros esfuerzos. Ejemplos: 1) Para la mayoría de empresas, el 80 % de
los beneficios proceden del 20 % de sus clientes, 2) El 80 % de veces, nos ponemos sólo el
20 % de la ropa que tenemos (siempre la misma), 3) El 80 % de la “sustancia” de un libro
puede encontrarse en el 20 % del texto
Entonces, si queremos lograr más con
menos (frase de moda en tiempos de crisis), debemos identificar estas fuerzas o
factores que componen ese 20 % esencial. A partir de ahí, podemos: a) Intentar multiplicar ese 20 %, b) Hacer más productivo el otro 80 % o
simplemente eliminarlo o dejarlo de lado.
La pregunta básica es, pues: ¿qué
20 % conduce al 80 %?, ¿cuáles son las pocas contribuciones o causas
fundamentales, en contraposición con las muchas triviales?
Se trata, en suma, de:
-
Buscar el atajo, en lugar de efectuar todo el recorrido.
-
Ser selectivo, en lugar de ser exhaustivo
-
En todas las áreas importantes de nuestra vida, descubrir
qué 20 % del esfuerzo puede conducir al 80 % de los resultados.
El autor aconseja también:
-
Perseguir la excelencia en unos pocos ámbitos, en lugar
de un buen rendimiento en varios
-
Delegar o “externalizar” en la medida de lo posible todas
aquellas tareas tediosas o rutinarias, que no nos aportan gran cosa y procurar
hacer únicamente aquello que hacemos mejor y con lo que disfrutamos más
Pregunta de evaluación: ¿cuál es
el 20 % esencial de esa entrada de blog que acabas de leer? Fíjate que del 20 %
que sale siempre puedes extraer nuevamente el 20 % más valioso y así
sucesivamente hasta el infinito. De esta manera, podríamos llegar a resumir el
Quijote en una sola frase (pero tampoco hay que pasarse, ¿verdad?)
martes, 22 de mayo de 2012
Itaca
Lluís Llach en su versión del famoso poema de
Kavafis, y con subtítulos en castellano, nos permite acceder a esta bella
metáfora que nos recuerda que en nuestro recorrido por la vida lo importante no
es la meta sino el viaje.
jueves, 17 de mayo de 2012
La manipulación mediática según Chomsky
Hace poco, el conocido,
lingüista, filósofo y activista estadounidense Noam Chomsky publicó la
siguiente lista de lo que, a su parecer, serían las diez estrategias básicas de
manipulación mediática:
1. La estrategia de la distracción
Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y
de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la
técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones
insignificantes. Se trata de mantener la atención del público distraída, lejos
de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real (por
ejemplo, reality shows)
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema,
una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de
que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por
ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u
organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de
leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear
una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de
los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos (¿a alguien
le suena esto?)
3. La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla
gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que
condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron
impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones,
precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran
ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si
hubiesen sido aplicadas de una sola vez. Es el viejo cuento de la rana (ver entrada
de este blog “ranas y seres humanos, ¿nos parecemos en algo?”)
4. La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla
como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento,
para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un
sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado
inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a
esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido
podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea
del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento. Eso empieza
a veces, también, difundiendo un rumor, negándolo después y anunciándolo finalmente
como algo que, no se quería hacer, pero las circunstancias…
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso,
argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces
próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad
o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más
se tiende a adoptar un tono infantilizante. Porque si uno se dirige a una
persona como si tuviese, por ejemplo, 12 años o menos, entonces, se mostrará probablemente
más sugestionable, tendrá una reacción más emocional y menos crítica como ocurriría
seguramente con un niño de esa edad.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito
en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por
otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de
acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y
temores, compulsiones, o inducir comportamientos.
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los
métodos utilizados para su control y su esclavitud. En ese sentido, postula Chomsky,
que “la calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser
la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que
planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y
permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores-
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Inducir al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e
inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable de su propia
desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades,
o de sus esfuerzos. Por ejemplo, en esta crisis económica se nos induce a creer
que gran parte del problema es porque hemos querido vivir por encima de nuestras
posibilidades cuando, y copiando una pancarta del movimiento de indignados, son
ellos (la clase privilegiada y los usureros de la gran banca), los que sí han vivido
por encima de “nuestras” posibilidades. Así, en lugar de rebelarse contra el
sistema económico, el individuo se autoinvalida y se culpa, lo que genera un
estado depresivo y de desvalimiento, uno de cuyos efectos es la inhibición de
su acción. Y, sin acción, no hay revolución ni evolución.
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la
ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y
aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la
biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado
de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como
psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de
lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos,
el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor
que el de los individuos sobre sí mismos.
martes, 15 de mayo de 2012
Cómo hacer nuevos amigos y ampliar tu red social (II)
· No te aísles. No busques más excusas para no salir, sean las que sean. Haz
cosas solo/a cuando te apetezca pero también con gente. Si eres tímido,
recuerda que esto no te impide salir y conocer gente. Si estás agobiado de
trabajo, recuerda que de vez en cuando tienes que “afilar el hacha” como el
leñador del cuento. Si tienes obligaciones con tal o cual persona, busca un
equilibrio entre tus necesidades y las suyas, piensa que tú también tienes
derecho a estar bien, a cuidarte. Pide ayuda si la necesitas.
· No te relaciones únicamente en el entorno de los X: de los “solteros” o
“separados”, o de los aficionados al fútbol, o a los conciertos, o a las
discotecas, o sólo con gente del gimnasio o del club de tenis, o a través de
los chats únicamente. No te limites a hacer lo que siempre has hecho, piensa
que si siempre haces lo mismo obtendrás resultados iguales o parecidos. Abre
nuevas ventanas, respira aire fresco. Atrévete.
· Viaja. Apúntate a grupos a los que les guste viajar, propón viajes a tus
amigos, apúntate a viajes organizados, planea tú un viaje y busca gente para
compartirlo…
· Propón planes interesantes a la gente que te rodea.
· Mantente informado s/ actividades de ocio de interés.
· Organiza fiestas o cenas en tu casa
· Desayuna con la gente que te agrade de tu trabajo, o proponles alguna cena,
salida, etc.
· Procura irradiar optimismo y una actitud positiva ante la vida. Abandona el
hábito de criticar a los demás, lamentarte, etc.
· En lugar de censurar a los demás, trata de ponerte en su lugar y
entenderlos. No veas siempre mala intención en su comportamiento: tal vez no
supieron hacerlo de otro modo.
· Haz preguntas y resume lo que tu interlocutor te cuente. No juzgues ni
interrumpas.
· Cada semana, llama por teléfono a dos amigos/as
· Sonríe, procura ser amable con las personas con las que te cruzas.
· A veces, la ruptura con la pareja trae consigo el adiós de algunos amigos à no te empeñes en mantener relaciones que, en estos
momentos, no te brindan tu apoyo, comprensión y cariño, y abre tus puertas a
nuevas amistades.
Ver también “cómo hacer amigos y ampliar tu red social”
(I)”
jueves, 10 de mayo de 2012
Héroes cotidianos
S/ Pilar Jericó, héroes cotidianos son aquellos que
siguen adelante a pesar de las dificultades y que, en vez de centrarse en la
queja o el lamento, aprovechan la desventura para transformarse positivamente y
ejercer una influencia positiva en su entorno (aunque para la historia sean
anónimos). Pero, advierte, no se puede desarrollar esa capacidad sin atravesar
desiertos o noches oscuras. Concretamente, explica las diferentes etapas del
proceso desde la “llamada de la aventura” hasta una “nueva integración” en la
que el héroe regresa a su rutina pero transformado. Puedes verlo en el
siguiente video:
Como hay cosas que no se pueden escoger (por ejemplo, una
enfermedad grave, un despido laboral, una ruptura afectiva no deseada, etc.) el
reto está en aprovecharlas como una oportunidad de aprendizaje y de
transformación de uno mismo.
lunes, 7 de mayo de 2012
Cómo hacer nuevos amigos y ampliar tu red social (I)
· Conocer gente implica salir de la rutina, experimentar haciendo cosas
nuevas, arriesgarse un poco… De lo contrario, nunca saldrás de tu círculo
habitual de amistades –o de tu aislamiento-. No esperes a que la persona ideal
llame a tu puerta y aparezca sin esfuerzo alguno por tu parte.
· Un buen consejo para empezar, es que intentes pensar qué tipo de personas
deseas encontrar (evitando, al mismo tiempo, expectativas rígidas de cómo deben
ser los amigos). De todas maneras, no seas muy selectivo en los primeros
momentos: conocer mucha gente te permitirá encontrar las personas que deseas.
· Cuida tu apariencia. Arréglate lo mejor que puedas, intentando sentirte
cómodo/a con la ropa que lleves, mirar a la cara, mantener una postura y
movimientos relajados y sonreír. Y recuerda que el atractivo no reside
exclusivamente en el cuerpo, sino en el “cuerpo actuando”, es decir, el
atractivo es cuerpo + personalidad, el uno potencia al otro.
· Cambia tu brújula: en lugar de orientarla hacia lo que los demás van a
pensar de ti o en sí te van a rechazar, intenta adoptar una visión más
“panorámica” que no sólo te abarque a ti sino que también incluya al otro/a y
sus posibles necesidades, temores, etc. En lugar de centrarte únicamente en ser
interesante, céntrate también en mostrar interés. Mira al otro en lugar de
observarte únicamente a ti mismo/a. Demuestra interés sincero por los demás. Sé
buen observador de las cosas que te gusten de los demás y díselas. Escúchales:
hazles sentir que, cuando están contigo, son lo más importante.
· Más importante que mantener una conversación interesante es saber escuchar.
El buen conversador dedica más tiempo a escuchar que a hablar à procura que el otro hable, al menos, un 50 % del tiempo.
Todos nos sentimos especiales cuando alguien nos transmite su interés sincero.
· Intenta ver al otro/a como un ser humano como tú, no como un/a juez. Y si
no le gustas, tampoco te vas a morir por ello, ya encontrarás otros/as más
dispuestos/as a compartir cosas contigo, es sólo cuestión de tiempo
encontrarle/s. A ti tampoco te gusta todo el mundo, ¿o sí? Considera el proceso
de conocer gente como un experimento o una aventura, evita centrarte demasiado
en los “resultados”.
· Apúntate a grupos, cursos, organizaciones, etc. Cultiva tus aficiones y/o
descubre otras nuevas. Aprende, mejora tus conocimientos, disfruta, comparte,
comprométete, apasiónate. Si tienes inquietudes sociales, apúntate a alguna
ONG, un partido político, un movimiento reivindicativo… Si quieres potenciar tu
capacidad de expresión, apúntate a un taller de teatro, a un taller de
escritura, a un curso de baile… Si no sabes adonde o con quién ir de
vacaciones, apúntate a alguno de esos grupos que organizan estancias en una
masía para disfrutar de la naturaleza y hacer actividades de crecimiento
personal… Son muchas las actividades en las que puedes participar. Es tan sólo
cuestión de buscar, de informarte, de salir de tu entorno habitual, de no tener
prejuicios, de no pensar tanto en el qué dirán, de pensar menos y actuar más.
· Pide a tus amigos que te presenten gente nueva.
· Toma la iniciativa de quedar con la gente que te agrade. Cuando alguien te
guste, pídele su número de teléfono y/o proponle algo, muéstrale tu interés, no
desaproveches la oportunidad, no esperes a que sea el otro/a quien tome la
iniciativa.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Hablemos de la cocaína
La cocaína es una droga
estimulante y altamente adictiva, aislada por primera vez en 1.859 y que, a
partir de la década de los 90 comenzó a popularizarse de forma alarmante. Hoy
por hoy, se ha convertido en una especie de medicamento ilegal con el que
muchos tímidos, inseguros, depresivos, etc. pueden afrontar la vida con menor
temor (mientras dura el efecto: véase “Dr Jeckill y Mr Hyde”). O en una válvula
de escape para personas que necesitan “desconectar” y zambullirse de vez en
cuando en un éxtasis de diversión desenfrenada. Y para los más ambiciosos, en
el plano económico o social, proporciona la ilusión de convertirse en personas
de “éxito”, con energía suficiente para abarcarlo todo.
Su consumo puede ser muy
atractivo porque (en dosis moderadas) facilita la desinhibición, la locuacidad,
produce euforia, disminuye la sensación de fatiga, sueño y hambre, incrementa
el deseo sexual, etc. Pero la cocaína tiene sus riesgos y efectos secundarios
(aunque creas que no estás enganchado/a y sólo la consumes esporádicamente):
· Médicos à desde alteraciones del sueño, pérdida de peso, ulceraciones nasales,
hemorragias, cefaleas, congestión torácica, ronquera, taquicardias, arritmias,
etc. hasta fallos cardíacos, hemorragias cerebrales, convulsiones con pérdida
de conciencia, fallos respiratorios, problemas del hígado, complicaciones en el
embarazo (abortos espontáneos, defectos neurológicos en el feto o malformación
fetal, nacimiento prematuro), o incluso, el fenómeno de “muerte súbita”
· Psicológicos: desasosiego, agitación, irritabilidad/ agresividad,
verborrea, ansiedad, ideación paranoide, depresión, culpa, vergüenza,
desmotivación/ apatía, etc. E, incluso, un brote psicótico en algunos casos de
intoxicación aguda.
· Sociales, familiares y laborales: empobrecimiento de las relaciones sociales
(la persona tiende a relacionarse sólo con su círculo de adictos), problemas
económicos, deterioro de las relaciones laborales y familiares,
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